El estúpido
Los dogmáticos, los fanáticos, los necios, son frecuentemente extremadamente ilógicos. Pero la tenacidad con que repiten las pocas ideas que tienen en la cabeza, la necedad que oponen a cada razonamiento, obligan muchas veces a los demás a rendirse. Hay líderes políticos que triunfan gracias a su rigidez mental, a su estupidez.
Hay otra categoría de estúpidos que obtiene crédito y admiración. Son las personas superficiales, no sistemáticas, que observan todo, leen todo superficialmente, escuchan los chismes y están siempre informadas de las novedades. Adoptan las modas con entusiasmo, las difunden con soberbia y luego las olvidan con ligereza. La persona inteligente es madura, en cambio, es con frecuencia coherente, sistemática, tiene opiniones meditadas. Además es consciente de sus límites y no habla de lo que no conoce en profundidad. Frente al charlatán queda sorprendida, admirada; le parece vivaz, brillante. Muchas mujeres quedan fascinadas por hombres de este tipo. Y a la inversa.
Debemos además distinguir entre la verdadera inteligencia y la astucia. La inteligencia tiende a construir orden, armonía. El astuto, en cambio, busca sólo confundir al otro, tenderle trampas. Muchas personas mediocres,- o absolutamente estúpidas, son astutas. Han aprendido algunos trucos para sobrevivir, para salir de una situación embarazosa.
Por ejemplo, si han cometido un error y son descubiertas, niegan el hecho, lo niegan aun frente a la evidencia manifiesta, no se dejan intimidar por las pruebas, por los argumentos. O bien mienten. Mienten con una naturalidad de inconscientes. Y no tienen miedo de olvidarse, de contradecirse, puesto que en su mente no hay orden. O bien acusan a algún otro. Acusan al
66
primero que se les aparezca, y lo hacen con una seguridad que deja desconcertadas, dudosas, a las personas más criteriosas y más responsables.
En suma, para combatir a la inteligencia que tiende a crear orden, ellos crean desorden, confusión. Olvidan o fingen olvidar, mienten, se contradicen, cambian de tema, hasta que producen el caos en la mente del oyente. Si éste es una persona lógica, racional, se romperá la cabeza tratando de darle un sentido, de encontrar una lógica a su insensatez.
Hay esposas estúpidas que, con estas técnicas, dominan a maridos mucho más inteligentes que ellas. Hay maridos que hacen lo mismo con sus mujeres. También muchos políticos verborrágicos, muchos intelectuales charlatanes, muchos impetuosos financistas pertenecen a esta categoría de mediocres que prosperan creando desorden intelectual.










